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	<title>Encarnita Ortega</title>
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		<title>Encarnita Ortega</title>
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		<title>Apertura del proceso de canonización de Encarnita Ortega</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 12:35:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[Comienza en Valladolid el proceso de canonización de Encarnita Ortega Pardo, una de las primeras mujeres del Opus Dei. 27 de marzo de 2009 El  proceso de canonización de Encarnación Ortega Pardo (1920-1995) fue abierto anoche en Valladolid, en un acto presidido por el arzobispo de la ciudad, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, y celebrado en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=1&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Comienza en Valladolid el proceso de canonización de Encarnita Ortega Pardo, una de las primeras mujeres del Opus Dei.</em></p>
<p>27 de marzo de 2009</p>
<div id="attachment_18" class="wp-caption alignright" style="width: 210px"><img class="size-full wp-image-18" title="genteencarnita" src="http://encarnitaortega.files.wordpress.com/2009/06/genteencarnita.jpg?w=200&#038;h=132" alt="Muchas personas quisieron participar en el acto celebrado en el colegio Alcazarén" width="200" height="132" /><p class="wp-caption-text">Muchas personas quisieron participar en el acto celebrado en el colegio Alcazarén</p></div>
<p>El  proceso de canonización de Encarnación Ortega Pardo (1920-1995) fue abierto anoche en Valladolid, en un acto presidido por el arzobispo de la ciudad, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, y celebrado en el Colegio Alcazarén.</p>
<p>Se trata de una de las primeras fieles del Opus Dei. Pidió la admisión como numeraria en 1941. Encarnita pasó en Valladolid los 25 últimos años de su vida, y está enterrada en el Cementerio de El Carmen.</p>
<p>El arzobispo explicó que “la Iglesia instruye estos procesos de santidad de hermanos nuestros pensando en nosotros”.</p>
<p>Mons. Braulio Rodriguez pidió a los presentes su oración “para que el Tribunal Archidiocesano de Valladolid desarrolle bien su trabajo, buscando la verdad y rezando también por las personas que testificarán en él&#8221;.</p>
<p>A partir de hoy el Tribunal nombrado por el arzobispo procederá a recibir la testificación de los testigos, una vez realizados los trámites previstos en la Instrucción Sanctorum Mater de la Congregación para las Causas de los Santos.</p>
<p>Por su parte, el postulador de la Causa, José Carlos Martín de la Hoz, se preguntó si la sierva de Dios “puede ser una de esas personas que han recorrido el camino de la santidad y han alcanzado la heroicidad de las virtudes cristianas”. ·La Iglesia nos pide ahora que demostremos que su vida en el Opus Dei, durante cincuenta y cuatro años, fue verdaderamente heroica”, añadió.</p>
<p>“Por eso –dijo también el postulador-, el prelado del Opus Dei, en nombre y representación de todos los fieles de la Prelatura, me ha encargado que proponga a  la Iglesia Archidiocesana de Valladolid que tome su vida en consideración, y reúna todas las pruebas necesarias para examinarla con profundidad y determinar si puede ser considerado como ejemplo y como intercesor para todos los cristianos”.</p>
<p>Encarnita fue una de los principales colaboradoras del fundador en Madrid y Roma en los primeros años (1941-1961), y falleció con fama de santidad el 1 de diciembre de 1995.</p>
<p>En 1946 se trasladó a Roma, donde colaboró con san Josemaría en la expansión del Opus Dei por el mundo. Volvió a España en 1961 y colaboró en diversas iniciativas apostólicas donde desarrolló una intensa labor apostólica y profesional en Barcelona, Oviedo y Valladolid.</p>
<p>En 1980 se le diagnosticó un cáncer. Convivió con la enfermedad durante quince años, sin disminuir por eso el ritmo de trabajo. Una intensa vida de piedad la llevó a convertir la amistad humana en ocasión de ayudar a los demás a encontrar a <a href="http://www.opusdei.es/art.php?p=15203">Jesucristo</a>.<a><br />
</a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/encarnitaortega.wordpress.com/1/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/encarnitaortega.wordpress.com/1/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=1&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Maite del Riego: Encarnita Ortega: hablando de tú a Dios</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 10:43:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Saber más]]></category>

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		<description><![CDATA[Maite del Riego, licenciada en Filología Románica, que trabajó durante varios años cerca de Encarnita Ortega en diferentes proyectos ha publicado un nuevo libro sobre esta mujer del Opus Dei. &#8220;Alguna vez -recordaba la autora- comenté con ella una idea: &#8220;Encarnita, ¿cuándo escribimos un libro?&#8221;. Me refería a algo más personal, su vida, sus recuerdos. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=26&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Maite del Riego, licenciada en Filología Románica, que trabajó durante varios años cerca de Encarnita Ortega en diferentes proyectos ha publicado un nuevo libro sobre esta mujer del Opus Dei. <img class="alignright size-full wp-image-25" title="encarnita_clip_image002" src="http://encarnitaortega.files.wordpress.com/2009/06/encarnita_clip_image002.jpg?w=154&#038;h=230" alt="encarnita_clip_image002" width="154" height="230" /></p>
<p>&#8220;Alguna vez -recordaba la autora- comenté con ella una idea: &#8220;Encarnita, ¿cuándo escribimos un libro?&#8221;. Me refería a algo más personal, su vida, sus recuerdos. No se negaba pero no llegamos a realizarlo. Por eso, al llegarme la noticia de su muerte me acordé del libro, de esas memorias que tanto me tentaban. Ya no las escribiríamos nunca&#8221;.</p>
<p>Fue entonces cuando del Riego decidió recoger diferentes testimonios de personas que habían conocido a Encarnita. A continuación, algunos párrafos de este libro (páginas 51-54) que trazan la semblanza humana de esta mujer del Opus Dei</p>
<hr />SEMBLANZA HUMANA</p>
<p>Recordaba Encarnita las enseñanzas del fundador en Valencia a las primeras mujeres que se acercaron al Opus Dei en 1941: aunque les hablaba constantemente de entrega y de apostolado, salpicaba la conversación con deta­lles de buen humor dejando constancia clara del espíritu de alegría que hay en la Obra. No ocultaba las dificultades, pero las planteaba con tanto sentido sobrenatural y garbo humano, que no asustaban. Cuando en 1955 se cumplía el 25 aniversario del comienzo de lo que Dios hizo ver al fundador: que el Opus Dei debía extenderse a las mujeres, san Josemaría les dirigió unas palabras de agradecimiento al Señor, y volvió a requerir de ellas el mismo sentido sobrenatural y el garbo humano para seguir extendiendo la Obra.</p>
<p>Encarnita tenía la responsabilidad de ser motor e ir por delante. Confiaba en las personas, sabía comprender, disculpar y exigir: “<strong>Jamás le oí un comentario negativo de nadie</strong>”.<strong></strong></p>
<p>Las que convivieron con ella cuentan muchos detalles de su forma de combinar la vida de fe con las realidades humanas. Catherine Bardinet, la primera francesa del Opus Dei, trabajó varios años con Encarnita en Roma y recuerda algunos rasgos de su personalidad:</p>
<p><strong>“Por las circunstancias de su juventud, la guerra, la cárcel, etc., no pudo estudiar como hubiese deseado, pero tenía una buena formación cultural y una mentalidad muy abierta que le hacía interesarse por todo. Escribía con soltura. Era muy inteligente y perspicaz. No se daba ninguna importancia y tenía el gran don de escuchar con atención.</strong></p>
<p><strong>También tenía gran facilidad de palabra, pero sin pretensiones oratorias. Comunicaba lo que llevaba dentro y hablaba de lo que ella vivía estimulando a los oyentes, de manera positiva, a ponerlo en práctica (&#8230;).</strong></p>
<p><strong>Su aspecto físico era agradable. Sin ser una belleza, tenía unos ojos claros muy bonitos, un pelo fuerte y largo que llevaba recogido en un moño durante su época romana. Era muy delgada (&#8230;).</strong></p>
<p>Vestía con sencillez. Siempre iba bien arreglada, pero tenía pocas cosas. En una época de estrechez económica, vivíamos todas con lo indispensable. Por entonces no existían tantos productos de belleza como ahora y usábamos lo mínimo necesario (&#8230;).</p>
<p><strong>Atendía muy bien a la gente. Su firmeza, su ecuanimidad, sin sombra de suficiencia ni de arrogancia, inspiraban mucha confianza. Escuchaba, comprendía, animaba</strong>&#8230;<strong>, y también sabía desdramatizar los asuntos y reírse</strong>.<strong> Cuando por cualquier razón alguien sufría o tenía un problema, era sumamente atenta y cariñosa</strong>”.<strong></strong></p>
<p>Y añade otra persona que la trató en esos años: “(…)<strong> sobre todo, su espíritu entusiasmante; te miraba de frente y se establecía inmediatamente una gran confianza y cordialidad”</strong>.</p>
<p>En los años cincuenta Encarnita era joven y gozaba de buena salud; se notaba en su agilidad y en la capacidad de trabajo. Pero le habían quedado secuelas del tiempo de la guerra y de la cárcel. Por ejemplo, sufría intensos dolores de cabeza, que ningún médico logró curar. Una vez le hicieron una punción lumbar. Los médicos esperaban que con ese tratamiento le desaparecerían las fuertes molestias. Los pinchazos fueron muy dolorosos, y resistió sin una queja.</p>
<p>En cuanto terminó la prueba, acudió san Josemaría y preguntó cómo estaba. Después de seguir atentamente la explicación, comentó: <strong>“¡Esta hija mía! No sabéis lo santa que es: nunca sabréis lo santa que es Encarnita</strong>&#8230;”.</p>
<p>María José Monterde también se acuerda de otros medios que se pusieron, sin éxito, para quitarle sus dolores: “<strong>San Josemaría le preguntaba muchas veces cómo estaba. Encarnita siempre le contestaba que muy bien y el Padre le decía<em>: ya sabes que en eso es en lo único que no te creo</em>. Se pusieron muchos medios –con diversos médicos– para ver si se conseguía que desaparecieran los dolores pero, en vista de que no remitían, un día le dijo el Padre: <em>hija mía, ya ves que hemos puesto todos los medios posibles, tantos como hubieran puesto tus padres; más ya no hemos podido</em></strong>”.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/encarnitaortega.wordpress.com/26/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/encarnitaortega.wordpress.com/26/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=26&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>“Sintió miedo”</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 10:40:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Saber más]]></category>

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		<description><![CDATA[Encarnita Ortega fue una numeraria, de las primeras del Opus Dei, que conoció a San Josemaría en Valencia, durante unos ejercicios espirituales en marzo de 1941. Nunca diría que fue cobarde, aunque al contar recuerdos de su vida, varias veces, ella misma dice que sintió miedo. La primera vez, cuando el fundador del Opus Dei [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=24&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight:bold;"><span style="font-size:180%;">E</span>ncarnita Orteg</span>a fue una <span style="font-weight:bold;">numeraria</span>, de las primeras del <a rel="#someid28" href="http://www.opusdei.org/">Opus Dei</a>, que conoció a San Josemaría en Valencia, durante unos ejercicios espirituales en marzo de 1941. Nunca diría que fue cobarde, aunque al contar recuerdos de su vida, varias veces, ella misma dice que sintió miedo. La primera vez, cuando el fundador del <a rel="#someid29" href="http://www.opusdei.org/">Opus Dei</a> le explicó el proyecto que llevaba entre manos y le preguntó si ella querría colaborar. Más que colaborar, le preguntaba si veía que Dios pudiera pedirle una dedicación así, total, de por vida. Encarnita explica que en ese momento sintió miedo. Es el miedo que produce reconocer que Dios te está insinuando algo. El mismo que se siente ante cualquier vocación del tipo que sea. Y para responder a una petición de Dios como aquélla efectivamente hacía falta una fe muy grande, porque del <a rel="#someid31" href="http://www.opusdei.org/">Opus Dei </a>no había nada de nada. Por eso siempre pensé que fue muy valiente.<br />
Un año después, en1942, cuando Josemaría Escrivá les expuso las iniciativas del Opus Dei que creía que las mujeres del Opus Dei podrían poner en marcha, Encarnita volvió <a rel="#someid32" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=32396">a sentir miedo</a>, aunque naturalmente no era un sentimiento de cobardía, ni un bloqueo. Era simplemente vértigo, al ver todo lo que Dios podría hacer a través de unas personas sin medios, sin ningún poder, si eran leales y ponían su esfuerzo y colaboración. La generosidad y la perspectiva sobrenatural de Encarnita siempre me han provocado mucho respeto, también su valentía, por más que ella lo llamara miedo; por eso no me extrañó nada la primera vez que leí sobre <a rel="#someid33" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=5559">su fama de santidad</a>. Hace unos meses la Iglesia abrió en Valladolid su<a rel="#someid34" href="http://www.opusdei.es/art.php?p=33006"> causa de canonización. </a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/encarnitaortega.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/encarnitaortega.wordpress.com/24/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=24&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Presentación del libro &#8220;Encarnita Ortega: Páginas de amistad&#8221;</title>
		<link>http://encarnitaortega.wordpress.com/2009/06/04/presentacion-del-libro-encarnita-ortega-paginas-de-amistad/</link>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 10:35:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Saber más]]></category>

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		<description><![CDATA[Miguel Aranguren Madrid, 28 de marzo Providencia protagonista de los comienzos Buenas tardes. Antes de comenzar, quiero agradecer la invitación de la Asociación Cultural Zurbano para que participe en la presentación de este libro de relatos de amistad sobre Encarnita Ortega. Me siento muy dichoso de poder glosar durante unos minutos algunos de los rasgos [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=22&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Miguel Aranguren</strong> Madrid, 28 de marzo</em></p>
<h1>Providencia protagonista de los comienzos</h1>
<p>Buenas tardes. Antes de comenzar, quiero agradecer la invitación de la Asociación Cultural Zurbano para que participe en la presentación de este libro de relatos de amistad sobre Encarnita Ortega. Me siento muy dichoso de poder glosar durante unos minutos algunos de los rasgos de una mujer extraordinaria a la que acabo de conocer gracias a estas páginas editadas por Rialp. Y es que, con personas de la categoría de Encarnita Ortega se puede fraguar una buena amistad, incluso después de que hayan emprendido el camino hacia el cielo. Si me permiten el atrevimiento, una vez finalizada la lectura de estas &#8220;Páginas de amistad&#8221;, tengo la sensación de que Encarnita está sentada en esta mesa, o que me observa, con una mirada amable, desde la primera fila de esta sala, dándome algún consejo sobre su dilatada experiencia de hablar en público.</p>
<p>Dada mi cercanía al Opus Dei, no puedo dejar de preguntarme por la asombrosa naturaleza de las primeras personas que se acercaron a San Josemaría. Me pregunto si yo hubiese sido capaz de semejante resolución ante una propuesta de vida que por entonces parecía a todas luces una locura, y a la que, además, se sumaron las dificultades de los comienzos y no pocas incomprensiones. Dudo de mi capacidad a la vez que brota en mi corazón un agradecimiento sin fisuras por la fidelidad de los primeros que, como Encarnita, abrieron con su &#8220;sí&#8221; definitivo los caminos divinos de la tierra. Encarnita fue protagonista providencial de los comienzos del Opus Dei, desde aquella experiencia directa de la predicación de San Josemaría, en 1941, hasta su último latido en la Clínica Universitaria de Navarra, una mañana, a la hora del ángelus, de 1995.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h1>Con la fuerza de la confianza en un santo</h1>
<p>Encarnita, al igual que quienes roturaron las primeras huellas del Opus Dei, creyó sin amago de duda que aún en vida sería testigo del completo servicio que la Obra prestaría a la Iglesia y a la humanidad en los cuatro puntos cardinales del planeta. Basta reflexionar sobre el papel de la mujer en la España de la posguerra, para comprender que el reto de Encarnita de llevar a Cristo por todas las encrucijadas de la tierra entrañaba no pocos riesgos. Aún faltaban algunas décadas para que se reconociese el nivel de independencia e iniciativa que goza hoy la mujer en todos los ámbitos de la vida laboral, cultural y social, por lo que su empeño de entregarse a Dios en medio del mundo se me antoja un constante ir a contracorriente.</p>
<p>Numerosos viajes me han permitido comprobar las consecuencias que ha tenido la fidelidad de hombres y mujeres como Encarnita Ortega en muchos rincones del mundo. Sin su respuesta decidida y su confianza sin quiebra a los planes del fundador del Opus Dei, no podríamos hablar de tantas labores: de Perú a Kenya, de Filipinas a Brasil, de Suecia a Australia, de las antiguas repúblicas soviéticas a los Estados Unidos y, sobre todo, no podríamos hablar de tanta gente que ha transformado su vida al albur de un mensaje nuevo y viejo a la vez.</p>
<h1>Una mujer con sus cosas&#8230; como todos</h1>
<p>Maite del Riego ha conseguido transmitir, a través del testimonio de las personas que trabaron amistad con Encarnita, especialmente en sus últimos veinte años de vida, la riqueza del corazón de esta mujer menuda de talla pero de tanta grandeza interior. La autora no esconde los aparentes defectos de la protagonista –especialmente, su carácter fuerte–, porque no pretende que su trabajo resulte un panegírico sin más, sino que el lector comprenda que los hombres y las mujeres que dejan poso también tiene defectos, y que en la lucha por vencerlos reside su grandeza.</p>
<p>Encarnita representa a los hombres y mujeres de Dios para el nuevo milenio: personas de la calle, que no se distinguen de los demás más que en el amor que ponen en la realización de sus asuntos cotidianos. Encarnita puede ser plantilla para la novela abierta de cada uno de los que hoy estamos reunidos en esta sala.</p>
<h1>El pensamiento para los demás</h1>
<p>A través de las páginas del libro, he visto que una de las características que le distinguían fue el optimismo. Optimismo para superar con paz los años de necesidad material en el Opus Dei, para cada cambio de residencia, para cada nueva labor, para cada meta. Vivió con optimismo su enfermedad, incluso cuando su cuerpo era como un limón exprimido, porque estaba convencida de que sus dolores eran un regalo de predilección para servir mejor a Dios y a los demás.</p>
<p>Me estremece leer de qué manera se arreglaba Encarnita para disimular el sufrimiento físico que le partía en dos, con el único afán de quitar preocupaciones a quienes le atendían. No era lo mismo estar mal peinada que bien, ni vestir con gusto o con descuido. Ni siquiera se perdonaba no lucir un poco de maquillaje, porque sabía que esa manera de cuidarse también era un ejercicio de caridad, de caridad heroica, añado.</p>
<h1>Porque contemplaba más allá de las personas</h1>
<p>Encarnita -el libro que esta tarde presentamos lo muestra de manera diáfana- descubría el rostro de Cristo en cada persona que se le acercaba, un proyecto de eternidad por el que merece la pena desgastarse. Esa vocación de servicio fue correspondida con infinidad de amigos. Por esa razón, Maite del Riego ha dado en la diana al componer su homenaje con retazos de esas amistades, testimonios directos que hacen aún más creíble la personalidad excepcional de Encarnita Ortega. Muchos de sus amigos estáis hoy aquí, y supongo que sentiréis una emoción especial al oír el nombre de Encarnita amplificado en esta sala, y desde esta sala al mundo entero. Porque Encarnita es la persona con quien os gustaba hablar, a quien necesitabais confiarle hasta lo más íntimo, de quien recibíais siempre un gesto de cariño, incluso cuando la enfermedad le dolía hasta en la sonrisa. Sabéis que teníais una amiga heroica, un espejo en el que miraros para el resto de vuestros días.</p>
<h1>Para que de cada una lucirse lo mejor</h1>
<p>Me alegra compartir esta mesa con Enrique Loewe, propietario de una firma que vive obsesionada por unir belleza y calidad en sus productos, sobre todo en estos tiempos en los que parte de la industria de la moda se ha dejado atrapar por derroteros que parecen no tener en cuenta la demanda de sus clientes. Belleza tiene poco que ver con provocación o con lo estrafalario. La belleza es sinónimo de sublime y de equilibrio al mismo tiempo, aspectos en los que la firma Loewe lidera el mercado desde hace décadas. La belleza en la creación textil fue una de las obsesiones de Encarnita Ortega, bien recogida en este libro. Trabajó con tanta profundidad en el campo de la moda, que llegó a convertirse en una voz de referencia. Entendía la moda como una expresión de la dignidad del ser humano, especialmente de la mujer. Para ella, la moda era un servicio a las necesidades de la persona, un disfrute y un descanso. Encarnita hizo de la moda, incluso, un lugar de encuentro con Dios, desde el diseño a la confección, desde la presentación en tienda de los productos textiles hasta la venta y su posterior disfrute. Qué imagen más poética y más real la de Dios metido en los quehaceres de un taller textil. Qué imagen más real, más del gusto del fundador del Opus Dei, la de Cristo entre los patrones, las agujas, las pasarelas y las boutiques. Esta fue una de las sanas obsesiones de Encarnita Ortega, que vestía y aconsejaba vestir de acuerdo a unos principios cargados de estética y libertad, para que luciese lo mejor de cada mujer. Además, en cada uno de los procesos de la moda, en cada uno de sus ámbitos, hizo puñados de amigos.</p>
<h1>Huella imborrable de una amistad especial</h1>
<p>De cuando en cuando, los que nos dedicamos al oficio de escribir, que también es un servicio a la sociedad, sentimos el pellizco de la vanidad, y pensamos en la manera en la que nos gustaría ser recordados. Después de leer el libro de Maite del Riego, si alguna vez alguien se toma la molestia de redactar unas páginas en recuerdo a mi paso por la tierra, también quisiera que en vez de adornar brillantes batallas que no he vivido, recopilara la opinión de mis amigos, si es que en ellos dejo una huella siquiera parecida a la que Encarnita ha grabado en vuestros corazones. Qué bonito recorrer la vida sembrando amistad, dejándonos la piel en beneficio de los demás, aprendiendo de quienes nos rodean, despertándoles sonrisas y acompañándoles en sus lágrimas. A todo esto, Encarnita Ortega añadió una capacidad especial para que cientos de personas descubriesen un horizonte nuevo: el de la juventud perenne que regala vivir cerca de Dios.</p>
<p>La amistad de Encarnita, me atrevo a aventurar después de la lectura de estas &#8220;Páginas&#8230;&#8221;, nada tenía que ver con el interés de sacar provecho de sus amigos. Poseía una personalidad tan acentuada que le sobraban las vanaglorias. Iba por derecho, directa a las alegrías y preocupaciones diarias de la gente. Era tan amiga de personas distinguidas, como de gente corriente, sin relevancia social alguna. Porque en la amistad, como en la familia, se nos quiere por lo que somos, no por lo que tenemos. Por el bien de un amigo, Encarnita era capaz de traspasar los montes, de quemar todas sus naves. Con los amigos reía y lloraba, alentaba sueños, descansaba y trabajaba durante larguísimas jornadas. A pesar de su físico cada vez más frágil, los amigos le dotaban de una fuerza inagotable. Tal vez le fallara el aliento, pero no el corazón, esa capacidad casi infinita de querer, de desvivirse por todos los que formabais parte de sus ocupaciones, desde aquella maravillosa vecina que le llamaba con un silbato de patio a patio, con la que compartía los misterios del cáncer, a aquella joven viuda que encontró en Encarnita el empuje para rehacer su vida y sonreír.</p>
<h1>Y recorrió una senda andadera para muchos</h1>
<p>La muerte fue para Encarnita compañera de camino durante un montón de años. Sabía que su enfermedad no tenía retorno, al igual que estaba convencida de que los años que iba sumando significaban su cercanía al cielo. Pese a todo, amaba la vida con una plenitud envidiable. Su corazón latía con la misma fuerza que a sus veinte años, porque cada día comenzaba una nueva aventura, que llenaba de detalles de servicio, de trabajo y de oración.</p>
<p>No me queda más que lanzar un reto. A quienes están hoy presentes en esta sala, a cuantos conocieron a Encarnita Ortega y a cuantos la conocerán a través de la lectura de este libro de Maite del Riego: la senda que abrió Encarnita, la senda que abrieron tantos hombres y mujeres enamorados, está para ser andada. Los más, caminaremos con aire distraído, porque esa es nuestra limitada condición de hombres corrientes. Pero quienes podáis, abrasar con vuestras huellas allí donde el resto debemos posar nuestras pisadas.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
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		<title>Video: Encarnita Ortega habla sobre el Fundador del Opus Dei</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 10:28:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
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		<title>Páginas de amistad. Relatos en torno a Encarnita Ortega</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 10:23:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[Páginas de amistad es el retrato de Encarnita Ortega, una de las primeras mujeres del Opus Dei, a través de las personas que la conocieron y trataron especialmente durante los últimos años de su vida. 28 de marzo de 2003 El libro ha sido escrito por Maite del Riego, licenciada en Filología Románica, quien durante [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=17&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Páginas de amistad es el retrato de Encarnita Ortega, una de las primeras mujeres del Opus Dei, a través de las personas que la conocieron y trataron especialmente durante los últimos años de su vida.</em></p>
<p>28 de marzo de 2003</p>
<div id="attachment_16" class="wp-caption alignleft" style="width: 208px"><img class="size-medium wp-image-16" title="Encarn" src="http://encarnitaortega.files.wordpress.com/2009/06/encarn.jpg?w=198&#038;h=300" alt="Libro sobre Encarnita Ortega" width="198" height="300" /><p class="wp-caption-text">Libro sobre Encarnita Ortega</p></div>
<p>El libro ha sido escrito por Maite del Riego, licenciada en Filología Románica, quien durante varios años trabajó cerca de Encarnita Ortega en diferentes proyectos. &#8220;Alguna vez -recuerda en la presentación del libro- comenté con ella una idea: &#8220;Encarnita, ¿cuándo escribimos un libro?&#8221;. Me refería a algo más personal, su vida, sus recuerdos. No se negaba pero no llegamos a realizarlo. Por eso, al llegarme la noticia de su muerte me acordé del libro, de esas memorias que tanto me tentaban. Ya no las escribiríamos nunca&#8221;. Fue entonces cuando la autora decidió recoger diferentes testimonios de personas que habían conocido a Encarnita.</p>
<p>&#8220;El resultado -señala del Riego- es un libro con mucha colaboración. En definitiva, se recoge lo que me han contado de Encarnita unas cuantas personas. Gente corriente, que ha compartido con ella el vivir y trabajar día a día; como la que nos rodea a cada uno haciéndonos posible brindarles la amistad&#8221;</p>
<p>La galería de personajes entrevistados es muy variada; desde jóvenes que se enfrentan a sus estudios universitarios, hasta personas que sufren una enfermedad grave, pasando por profesionales de la moda, un campo que interesaba a Encarnita pues veía en él un modo de potenciar la dignidad de la persona.</p>
<p>Los testimonios recogidos en el libro reflejan el hondo calado que tuvieron en su vida las enseñanzas de San Josemaría; de él aprendió entre otros aspectos el valor de cada persona sin atender a edades, creencias o condición social; la primacia de la oración, la importancia del amor a los enfermos y, sobre todo, la necesidad de vivir con optimismo y alegría las circunstancias de la vida ordinaria, que pueden convertirse en ocasión de trato con Dios y de servicio a los demás.</p>
<p>El libro narra como el encuentro de Encarnita Ortega, cuando tenía 21 años, con San Josemaría Escrivá de Balaguer, cambió su vida. A raíz de ese suceso descubrió su vocación y empezó a formar parte del Opus Dei, una institución que en ese momento contaba con muy pocos miembros.<a><br />
</a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/encarnitaortega.wordpress.com/17/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/encarnitaortega.wordpress.com/17/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=17&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Datos biográficos</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 10:20:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Saber más]]></category>

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		<description><![CDATA[Una familia cristiana Encarnita Ortega Pardo nació en Puente Caldelas (Pontevedra) en 1920, en una familia de cristiana de clase media -su padre trabajaba en Telégrafos- con tres hijos: Gregorio y dos hermanas, Teresa y Encarnita. Teresa y Encarnita se esforzaron por identificarse con Cristo por dos caminos de santidad, mostrando la riqueza y variedad [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=14&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una familia cristiana</p>
<p>Encarnita Ortega Pardo nació en Puente Caldelas (Pontevedra) en 1920, en una familia de cristiana de clase media -su padre trabajaba en Telégrafos- con tres hijos: Gregorio y dos hermanas, Teresa y Encarnita.</p>
<p>Teresa y Encarnita se esforzaron por identificarse con Cristo por dos caminos de santidad, mostrando la riqueza y variedad de la vida cristiana.</p>
<p>Teresa fue priora durante doce años del monasterio dominico Madre de Dios en Olmedo (Valladolid) y falleció el 20 de agosto de 1972 con fama de santidad. En 1999 se abrió su Causa de Canonización como &#8220;impulsora de la vida contemplativa&#8221;.</p>
<p>Encarnita fue una de las primeras mujeres del Opus Dei, que colaboró decisivamente con el Fundador en el aliento apostólico y el gobierno del trabajo evangelizador de las mujeres del Opus Dei en los cinco continentes, llevando el ideal de la santidad e medio del mundo, santificando el trabajo, a miles de personas.</p>
<p>Esta realidad muestra de modo patente lo que recordaba Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica “Iglesia en Europa”: el futuro de la Iglesia y de la sociedad depende en gran medida de padres de familias genuinamente cristianos, que sepan hacer de sus hogares verdaderas <em>iglesias domésticas;</em> hogares de los que,  si los hijos secundan la gracia del Espíritu, pueden salir frutos para toda la Iglesia.</p>
<p>El Papa pensaba en padres cristianos como los de  Encarnita al hablar de “la<em> santidad </em>de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo. No sólo de los que así han sido proclamados oficialmente por la Iglesia, sino también de los que, con sencillez y en la existencia cotidiana, han dado testimonio de su fidelidad a Cristo. ¿Cómo no pensar en los innumerables hijos de la Iglesia que, a lo largo de la historia del Continente europeo, han vivido una santidad generosa y auténtica de forma oculta en la vida familiar, profesional y social?” Ellos nos recuerdan que la santidad es posible también “en los momentos más difíciles de la historia”.</p>
<p>Un bachillerato truncado por la guerra</p>
<table border="0" width="753">
<tbody>
<tr>
<td width="166"><img src="http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/ortega_clip_image002_0000.jpg" border="1" alt="" width="164" height="246" /></td>
<td width="9"></td>
<td width="562">
<p align="justify">Encarnita estudió junto con su hermana en el Colegio de las Terciarias franciscanas y como tantas jóvenes de su época, sufrió las consecuencias de la guerra civil española que sorprendió a la familia en Teruel, uno de los escenarios más duros y sangrientos de la contienda.</p>
<p align="justify">Encarnita tuvo que interrumpir sus estudios de bachillerato y se convirtió, con sólo 16 años en enfermera. Ese contacto directo con el dolor y el sufrimiento, en plena juventud, marcó su carácter y la ayudó a madurar tempranamente. Trabajó durante muchos meses en los hospitales militares de Teruel, en el Casino y en Nuestra Señora de la Asunción.</p>
<p align="justify">Cuando el Ejército Repúblicano controló la ciudad, fue detenida, junto con su padre, su hermana y una tía suya. Los trasladaron a diversas cárceles. Poco después pusieron a su hermana en libertad, lo que facilitó el abastecimiento de alguna comida en la cárcel de mujeres de Valencia donde llevaron a Encarnita junto con su tía. Su padre pasó por una prisión y un campo de trabajo penitenciario.</p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Encarnita escribía desde la cárcel de Valencia a su padre, encarcelado también, unas cartas llenas de serenidad, en las que supo obviar reciamente las fuertes penalidades que estaba sufriendo. Consideraba que debía aliviar las penas de su padre por encima de sus padecimientos personales.</p>
<p>Escribe, silenciando las terribles condiciones y penalidades de la cárcel:</p>
<table border="0" width="554" align="center">
<tbody>
<tr>
<td width="546" bgcolor="#ffffcc">
<table border="0" width="524" align="center">
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<div>
“Yo sigo con mis estudios. Desde ayer tenemos una profesora estupenda de francés. Me dice que tengo mucho interés y cree que adelantaré, así que cuando estemos juntos, prepárate para acabar de dominarlo.</p>
<p>También estudio arte con un libro estupendo que me dejan unas compañeras, de esto si quieres te daré clase, y hoy voy a empezar taquigrafía.</p>
<p>Como ves voy a salir convertida en una verdadera enciclopedia. Además de todos estos estudios hago muchas monerías en labores y hacemos improvisación para adquirir facilidad de palabra y lectura comentada, ya ves si tienes una hija que vale para todo.</p>
<p>Te enviamos esas tarjetas para que puedas escribir, pues yasupones la gran alegría que saber de ti nos produce.</p>
<p>Con unos deseos ilimitados de abrazarte no te olvida nunca tu Encarnita&#8221;.</p></div>
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<p>Encuentro con san Josemaría</p>
<p>Al terminar la guerra la familia se trasladó a Valencia, donde conoció a San Josemaría, que había sufrido -por su condición de sacerdote- las numerosas penalidades que comportó la persecución religiosa que se desató junto con el conflicto bélico.</p>
<p>“Conocí al Padre el día 30 de marzo de 1941 -recordaba Encarnita, años después-, en Alacuás (Valencia, donde vino a dirigir unos ejercicios espirituales, organizados por el Consejo Diocesano de las jóvenes de Acción Católica. Había leído la primera edición de <em>Camino </em>–recientemente aparecida- pocos días antes; y al enterarme de que el autor de aquel libro iba a dirigir la tanda de ejercicios, decidí hacerlos, para ver como hablaba aquella persona que escribía así. (&#8230;).</p>
<p>Comenzaron los ejercicios. Entramos en la capilla. Poco después llegó nuestro Padre. Su recogimiento, lleno de naturalidad, su genuflexión ante el Sagrario y el modo de desentrañarnos la oración preparatoria de la meditación, animándonos a ser conscientes de que el Señor estaba allí, y nos miraba y nos escuchaba, me hicieron olvidar inmediatamente mi deseo de escuchar a un gran orador, y se cambiaron por la necesidad de escuchar a Dios y de ser generosa con El. Vencí la pereza y, por buena educación, fui a saludar al Padre.</p>
<p>Después de un brevísimo preámbulo, con un gran asombro por mi parte ya que no conocía su existencia, el Padre, como en hipótesis, me explicó en síntesis la Obra: buscar la santidad en el trabajo ordinario, sin salirse de su sitio; estar en el mundo sin ser del mundo; vivir vida contemplativa sin ser religiosos, convirtiendo –sin hacer cosas raras- la calle en celda&#8230;Me habló de la filiación divina como nota que perfilaba la fisionomía de las personas que trabajan así y su gran importancia; de inquietud apostólica; de virtudes humanas: sinceridad, laboriosidad, valentía&#8230;</p>
<p>No sabía que existiese el Opus Dei, pero en aquel momento lo vi perfectamente estructurado y me asustó mucho que Dios me pudiera pedir lanzarme a los comienzos de algo que me parecía maravilloso, que me iba perfectamente, pero que lo exigía todo. Hice el propósito de no volver a encontrarme, frente a frente, con el Padre. A pesar de esa decisión, no podía dormir ni casi comer. Veía que Dios necesitaba mujeres valientes para hacer su Obra en la tierra; y, no sabía por qué, yo me había enterado a través de su Fundador&#8230; Aquella idea la tenía viva, constantemente.</p>
<p>Llegó el último día y la última meditación de aquella jornada. Sólo faltaba, a la mañana siguiente, la plática sobre perseverancia y la Santa Misa. Entró el Padre en la capilla. Repitió la oración preparatoria, que siempre me impresionaba tanto, y comenzó a hablar sobre la Pasión del Señor. Al terminar la meditación, cuando intenté formular un propósito, alguien me tocó en el hombro y me dijo: te llama Don Josemaría.</p>
<p>Al entrar en la misma salita de la otra vez, todo me parecía distinto. Sólo quería decir una cosa: que estaba dispuesta a todo.</p>
<p>El Padre, entonces, empezó a ponerme dificultades: la vida iba a ser dura; la pobreza, grande; había que tener disponibilidad total hasta para irse lejos; tal vez habría que aprender japonés y marchar allá&#8230; Nada importaba ya: me había arrancado una decisión plena que, apoyada en la gracia de Dios, salvaría las dificultades”.</p>
<p>Las primeras mujeres del Opus Dei</p>
<p>El fundador descubrió la extraordinaria valía humana y espiritual de esta mujer, curtida por el sufrimiento en plena juventud. Una tarde de 1942 estuvo donde vivía Encarnita, en el primer Centro de mujeres del Opus Dei, para hacerles ver la responsabilidad de su misión, al ser las primeras mujeres del Opus Dei.</p>
<p>Recordaba Encarnita tiempo más tarde: Nos reunió en la biblioteca a las tres que allí estábamos. ¡Eramos pocas más en todo el mundo! Sobre la mesa extendió un cuadro que exponía las distintas labores que las mujeres del Opus Dei iban a realizar en el mundo.</p>
<p>Sólo el hecho de seguir al Padre, que nos lo explicaba con viveza, casi producía sensación de vértigo: granjas para campesinas; distintas casas de capacitación profesional para la mujer; residencias de universitarias; actividades de la moda; casas de maternidad en distintas ciudades del mundo; bibliotecas circulantes que harían llegar la lectura sana y formativa hasta los pueblos más remotos; librerías&#8230; Y, como lo más importante, el apostolado personal de cada una de las vocaciones de la Obra, que no se puede registrar ni medir.</p>
<p>Debíamos expresar con la mirada nuestro deseo de realizar lo que el Padre nos había expuesto, pero también nuestra impotencia, porque doblando despacio aquel cuadro nos dijo:</p>
<p>-Ante esto se pueden tener dos reacciones: una, la de pensar que es algo muy bonito, pero quimérico, irrealizable; y otra, de confianza en el Señor que si nos ha pedido todo, nos ayudará a sacarlo adelante. Espero que tengáis la segunda”.</p>
<p>Roma, años decisivos: desde 1946 a 1961</p>
<p>El 26 de diciembre de 1946 se trasladó a Roma con algunas mujeres del Opus Dei, donde vivió, cerca del Fundador, la expansión de este camino de santidad por los cinco continentes, colaborando en el gobierno y aliento apostólico de cientos de iniciativas apostólicas en el mundo.</p>
<p align="justify">Fue un periodo de intensa oración, de fidelidad y trabajo, pensando en el bien de toda la Iglesia, con alma y miras universales, &#8220;católicas&#8221;.</p>
<p align="justify">Su fortaleza y delicadeza de carácter, junto con su amplitud de miras, le ayudaron decisivamente en su tarea.</p>
<p align="center">
<img src="http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/ortega_clip_image001.jpg" border="1" alt="" width="281" height="208" /></p>
<p align="center">De izquierda a derecha: Álvaro del Portillo, san Josemaría,<br />
Icíar, Montse Grases y Encarnita Ortega, durante la estancia de Montse en Roma</p>
<p>“Por las circunstancias de su juventud, la guerra, la cárcel, etc. -contaba una de las que vivían con ella- no pudo estudiar como hubiese deseado, pero tenía una buena formación cultural y una mentalidad muy abierta que le hacía interesarse por todo. Tenía facilidad para escribir. Escribió muchas cartas en su época romana, debido a su cargo de directora central. Era muy inteligente y perspicaz&#8221; .</p>
<p>San Josemaría le pidió que hiciera diversos viajes por Europa para alentar el trabajo evangelizador de las mujeres del Opus Dei, a las que sabía transmitir su afán de santidad. Su trabajo en Roma, junto a san Josemaría, fue decisivo para esos años en los que se daban los primeros pasos en tantos países del mundo. Allí estuvo hasta 1961.</p>
<p>Barcelona, Oviedo</p>
<hr /><img src="http://www.conelpapa.com/quepersigue/opusdei/ortega_clip_image002.jpg" border="1" alt="" width="218" height="276" /></p>
<p>En 1961 se instaló en Barcelona, donde estuvo trabajando en Llar, escuela de Hogar y Arte hasta que al año siguiente se trasladó a Oviedo. Una de sus alegrías era ver como el Señor estaba bendiciendo con frutos las labores del Opus Dei en los cinco continentes.</p>
<p>Atendió a su padre en su última enfermedad: fue un periodo doloroso, que ambos llevaron con sentido sobrenatural: <em>¡Que grande tiene que ser el valor del dolor, cuando el Señor, pudiéndonoslo quitar, no nos los quita!</em> -exclamó tras el fallecimiento de su padre.</p>
<p>En Oviedo estuvo trabajando en la puesta en funcionamiento de Montealegre, un Centro de Formación Profesional. Se decantó entonces por el mundo de la moda, un mundo que tenía gran afán por acercar a Dios, porque consciente de su impacto y de su influencia en la sociedad.</p>
<p>Deseaba, como cuenta una testigo de su vida “meter sentido cristiano en esa profesión. Siendo difícil llegar a dichas personas, por lo apretado del horario comercial, se hizo un plan para hablar con cada una, no descansó hasta dar con el horario mejor para poder invitarlas a un medio de formación. Quedaban entre 3,30 y 4 p m. para tener una charla. En poco tiempo se vieron los resultados positivos, ya que varias personas se acercaron a Dios y comenzaron a tener una preocupación real por dignificar a la mujer a través del vestido”.</p>
<p>Organizó diversas actividades en este campo, como las Jornadas de Diseño y Moda, donde confluían muchas personas del gremio: modistos, diseñadores, dueñas de boutiques, etc.</p>
<p>En septiembre de 1973 empezó a vivir en Valladolid, donde permaneció hasta su muerte, casi 25 años después. Las que convivieron con ella recordaban que “en Valladolid se sintió a gusto y congenió con sus gentes, aunque el modo de ser castellano puede resultar duro por ser muy llano y directo. Pienso que no le resultaría fácil pues su forma era distinta, pero supo ver más allá de la apariencia y llegó al corazón de la gente castellana. Tuvo muchas amigas que le demostraron su cariño y le proporcionaron grandes alegrías; muchas de ellas jóvenes y mayores pidieron la admisión en la Obra y son vocaciones fieles”.</p>
<p>Seguía muy pendiente de su hermano, que vivía en Argentina y al que no había visto desde hacía muchos años, y de su sobrino. Sufrió ante su fallecimiento inesperado, aceptando la voluntad de Dios. “La muerte de mi hermano -recordaba en una de sus cartas- fue repentina. Pero como tú dices- recogiendo las enseñanzas de nuestro Padre- el Señor escoge el momento y el modo mejor para cada uno. Ante esa realidad nuestro papel es aceptarla plenamente con total abandono y serenidad. Eso da un paz inmensa, aunque no quita el dolor&#8221;.</p>
<p>Una de las personas que la trataron entonces recuerda: &#8220;La acompañé en varias ocasiones a visitar el convento de Olmedo, donde creo recordar falleció su hermana. Iba siempre ilusionada de ver el crecimiento de las vocaciones de religiosas, les pedía oraciones por la Obra. Les hacía llegar cuantas noticias supiera de la Iglesia. Algunas vocaciones llegaron al convento por su apostolado directo con esas chicas o sus familias”</p>
<p>Últimos años de su vida</p>
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<p align="justify">
<span>Al poco tiempo de llegar a Valladolid, en 1980, le diagnosticaron un cáncer, y tuvo que someterse a una operación quirúrgica y al tratamiento de quimioterapia, que supo llevar con alegría y sentido sobrenatural.</span></p>
<p align="justify">Cuando parecía que remontaba en su enfermedad, tuvo una recaída y se descubrió una metástasis de columna. Fue internada en la Clínica Universitaria de Pamplona precisamente en las fechas en que tuvo lugar la ceremonia de Beatificación del Fundador del Opus Dei. Afrontó ese desecanto añadido a los dolores de su operación con alegría, si quejarse, viendo en todo la mano amorosa de Dios. Tres días antes de la beatificación la operaron a vida o muerte de un tumor canceroso en las cervicales.</p>
</td>
</tr>
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<p>Una de las mujeres del Opus Dei que la cuidaba recuerda: &#8220;se palpaba el olvido completo de sí misma. Con una voluntad férrea (muy entrenada) se poseía a sí misma, era dueña de sus actos en todas las circunstancias, aunque sufriera y mucho; y esto para entregarlo totalmente a Dios y a cada persona singular; haciendo siempre grata la convivencia y consiguiendo a pesar de sus dolores (que fueron tantos) transmitir señorío, optimismo, cariño y afán apostólico. En las conversaciones siempre “tiraba para arriba”&#8221;.</p>
<p>Ni siquiera durante los últimos meses de su vida, cuando era plenamente consciente de la gravedad de su situación, se recluyó en sí misma. Vivía pendiente de los demás y de acercarlos a Dios. Y como sabía que su trabajo en el campo de la Moda era su camino de santificación, se esforzó por trabajar hasta el último momento en la medida de sus posibilidades.</p>
<p>&#8220;Preparaba y estudiaba los planes de trabajo -cuenta una de sus compañeras de trabajo- dedicando tiempo y consultando a personas que le pudieran orientar. No dejaba los asuntos a la improvisación. El día 28 de enero de 1995 planeamos una actividad de la Moda que tuvo lugar en el mes de septiembre.</p>
<p>Ella quería presentar el plan con tiempo a las Instituciones que le podían ofrecer subvenciones económicas. Durante ese verano Encarnita se encontraba muy mal; estuve con ella varias veces, pero no le preguntaba por el asunto porque no la veía con fuerzas para sacarlo adelante y me parecía que le podía hacer sufrir. Me quedé muy sorprendida cuando ya entrado el mes de septiembre me llegó una tarjeta, perfectamente diseñada, con las Jornadas de la Moda.&#8221;</p>
<p>El 24 de octubre de 1995 recibió la Unción de los enfermos, y el 11 de noviembre la trasladaron de nuevo a la Clínica Universitaria de Pamplona, donde pasó los últimos días de su vida, padeciendo muchos dolores, sin quejarse, con una sonrisa y una palabra de agradecimiento siempre en los labios. Vivió intensamente su última Novena a la Inmaculada, y falleció a las 12, poco después de rezar el Ángelus.</p>
<p>José Miguel Cejas</p>
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		<title>Entrevista a Encarnita Ortega, una &#8220;histórica&#8221; del Opus Dei</title>
		<link>http://encarnitaortega.wordpress.com/2009/06/04/entrevista-a-encarnita-ortega-una-historica-del-opus-dei/</link>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 08:44:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>encarnitaortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Saber más]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Josemaría Escrivá es un hombre santo, no un mito&#8221; Por Pilar Urbano ESTE verano coincidí con Encarnación Ortega Pardo, Encarnita, en no sé qué acto de la moda celebrado en Gijón. Como sé que ella es una de las tres primeras mujeres del Opus Dei, que ocupó altos cargos de gobierno en los organismos directivos [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=encarnitaortega.wordpress.com&amp;blog=8031578&amp;post=28&amp;subd=encarnitaortega&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Josemaría Escrivá es un hombre santo, no un mito&#8221;</p>
<p>Por Pilar Urbano</p>
<p>ESTE verano coincidí con Encarnación Ortega Pardo, Encarnita, en no sé qué acto de la moda celebrado en Gijón. Como sé que ella es una de las tres primeras mujeres del Opus Dei, que ocupó altos cargos de gobierno en los organismos directivos de la Obra, que conoció a monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer en 1941 y le trató muy de cerca durante 35 años, por lo que fue la primera mujer llamada a declarar como testigo en el Proceso de virtudes que se instruyó en Madrid, le pregunté sin rodeos si estaba ya libre del secreto &#8220;sub iudice&#8221; y si accedería algún día a una entrevista para ÉPOCA. Se echó a reír y me dio a entender que ella no era ningún &#8220;personaje&#8221;. No insistí ni apalabré nada. Pero, pasados siete meses, vengo a Valladolid, que es donde vive, para tener esta conversación.</p>
<p>Durante la entrevista, me sale hablarle de usted, por respeto; ella, en cambio, me tutea con natural cordialidad. Tiene Encarnita un rostro de facciones muy angulosas. Los ojos, verdes como uvas moscateles, miran de modo penetrante y sereno. Su voz es grave, bien timbrada, firme. Sé que estoy ante una mujer de una cuajada y rica personalidad.</p>
<p>-Encarnita, usted es una testigo cualificada de la vida del Fundador del Opus Dei&#8230;</p>
<p>-Pienso que sí, porque he tenido la gran suerte de poder colaborar durante muchos años de modo muy estrecho con él, tanto en España, como en Portugal, en Inglaterra y en Italia. Durante un larguísimo período de tiempo he podido verle en facetas muy distintas: labores de gobierno, tareas de formación, proyectos apostólicos&#8230; Y, no puedo dejar de decirlo, he tenido la inmensa fortuna de verle muchas veces celebrar la Santa Misa y presenciar con qué delicadeza, con qué finura de amor trataba a Dios en el altar.</p>
<p>-¿ Cómo, dónde, cuándo le conoció? ¿ Qué impresión le produjo su figura?</p>
<p>-Le conocí en Alacuás, un pueblecito cerca de Valencia, con ocasión de unos ejercicios espirituales que el padre predicaba. Yo acudí por curiosidad, para ver cómo hablaba y cómo era el autor de Camino, un libro que me había causado un fuerte impacto, porque marcaba una espiritualidad muy viva, muy actual, muy incisiva y, al mismo tiempo, de una forma tan concreta que resultaba fácil poder llevarla a la práctica. Yo buscaba, pues, al literato. Pero en cuanto entró en la capilla, hizo aquella genuflexión pausada, respetuosa, adoradora, redescubriéndome la presencia del Señor en el Sagrario, mi actitud cambió por completo. Ya no me interesó escuchar a un gran orador, sino a un hombre que iba a hablarme en nombre de Dios. Después de la primera meditación, pasé un momento a saludarle. En esa corta entrevista, el padre me habló de que el Señor le había confiado una labor: me dijo &#8220;la Obra&#8221;, sin mencionar el Opus Dei. Y que ello habría de hacerse con gente de todos los ambientes sociales, de todas las razas, de todas las naciones.., con entraña universal. Subrayó -y esas palabras serían determinantes para mí- que el Señor necesitaba &#8220;un puñado de mujeres fieles, valientes, que fueran capaces de hacer la Obra en el mundo&#8221;. Aquello me pareció una aventura apasionante y grandiosa, pero pensé que no tenía nada que ver conmigo. Sin embargo, me rondaba en la cabeza que si yo me había enterado, y por boca del propio Fundador, justo en el momento en que Dios quería &#8220;necesitar&#8221; ese puñado de mujeres valientes.., por algo sería. Maduré todo eso en mi oración personal y descubrí lo que el Señor quería de mí en la Tierra.</p>
<p>-No quiero ser capciosa, pero ¿usted puede discernir si su vocación se la dio Dios, o monseñor Escrivá de Balaguer?</p>
<p>-La vocación no puede darla ni monseñor Escrivá ni ninguna persona en este mundo: es un derecho que, en exclusiva, el Señor se ha señalado y reservado para Él. La vocación es siempre llamada de Dios.</p>
<p>-Usted, Encarnita, era entonces una chica muy joven. Al tomar esa decisión, para toda la vida, ¿era moralmente libre&#8230; o podía estar fascinada por la personalidad y la novedad de la doctrina de Josemaría Escrivá?</p>
<p>-Yo me sentía libérrima. Es más, cuando fui a hablar con el padre, en vez de impulsarme, me puso tantas objeciones que parecía que intentaba frenar mi determinación. Empezó a explicarme las dificultades sucesivas con que me iba a encontrar: que no teníamos ninguna casa, que había muy pocos medios materiales, que éramos muy pocas, que cuando hubiésemos conseguido poner en marcha un centro tendríamos que empezar ya a pensar en otro instrumento, en otra ciudad, en otro país&#8230; Recuerdo cómo me decía que habría que saltar fronteras, hablar inglés, francés, alemán, japonés, comer arroz con palillos&#8230; Así que el padre me lo puso más bien &#8220;crudo&#8221;. Pero yo estaba totalmente decidida.</p>
<p>-¿Cómo era el carácter de Josemaría Escrivá?</p>
<p>-Tenía un carácter enérgico y vital. Una personalidad muy rica, muy contrastada. Con una estupenda armonía y naturalidad se daba en él todo lo que exige el ser Fundador y todo lo que entraña el ser padre. Imagínate ahí toda una gama de contrastes entre la fortaleza y la ternura, o entre la prudencia y la audacia, o entre la grandeza de ánimo para acometer actividades de enorme envergadura apostólica y, a la vez, estar pendiente de los detalles más pequeños&#8230; ¡Cuánto insistió en el cuidado de las cosas pequeñas, hechas por amor!</p>
<p>&#8220;Era muy entrañable, muy cordial, muy amigo de sus amigos, muy humano. Como se dice en el argot, &#8220;hombre de una sola pieza&#8221;. Detestaba la mentira, la adulación, la restricción mental&#8230; Y, siendo tan humano, teniendo de tal modo los pies en la tierra, procuraba estar siempre muy metido en Dios. Era lo contrario, o lo muy distinto, de un &#8220;místico ensimismado&#8221;, porque estaba en el pequeño y corriente y moliente quehacer de cada momento, pero a su lado se vivía muy bien la presencia de Dios. En el padre los contrastes no eran contradictorios, sino el anverso y reverso de una misma moneda. Si tenía que corregir con fortaleza, porque habíamos hecho mal alguna cosa, en seguida sabía poner un acento de cariño, una mirada, una sonrisa, un &#8220;recoger&#8221; a la persona reprendida para que no quedase herida, sino estimulada. Yo al padre lo he visto disgustado, pero nunca enfadado. Enérgico, pero nunca violento. Alegre y bien humorado, pero jamás chabacano. Él tenía una elegancia connatural que, por ejemplo, convertía la carencia de medios en una pobreza digna, no en una pobretonería. Otro admirable contraste: su porte distinguido, aunque llevase una vieja sotana, para andar por casa, en la que llegué a notar varias piezas de telas distintas y no sé cuántos zurcidos. Tenía una inteligencia prodigiosamente bien dotada, pero sabía hacerse entender de las personas más sencillas, con &#8220;don de lenguas&#8221;. O, en otro orden de cosas, también era sorprendente la agilidad con que conciliaba la precisión de sus criterios y la humildad para rectificar, en cuanto tenía sobre algo unos datos nuevos. &#8220;Perdona, hija mía, tengo otros datos&#8230; yo estaba equivocado&#8230;&#8221;, eso se lo he oído decir muchas, muchas veces.</p>
<p>-Encarnita, ¿usted oyó en alguna ocasión a monseñor Escrivá criticar o hablar mal de algún ausente?</p>
<p>-Nunca. Él vivía y nos enseñó a vivir una &#8220;receta&#8221; preciosa: al hablar de una persona ausente, pensar que, si esa persona nos pudiera escuchar detrás de la puerta, se llevase una alegría por el cariño que poníamos en el comentario que tuviésemos que hacer. Una idea que nos dejó muy grabada fue que nuestra misión, la de las directoras, no era juzgar, sino ayudar, ayudar con la oración, con el cariño, con el ejemplo y la corrección oportuna, leal, y hecha de frente, a la cara.</p>
<p>-Pero el otro día, por televisión, y pudo oírlo España entera, un ex miembro de la Obra dijo que recordaba a Josemaría Escrivá hablando mal no sé de qué persona ausente&#8230;</p>
<p>-Lo escuché y me pareció, más que inaudito, aberrante. Yo estuve presente cuando al padre le dieron la noticia de que cierto religioso, que en su día organizó una tremenda campaña contra el Opus Dei, había dejado su camino, había perdido su vocación y había apostatado de la fe católica. Se notó que aquello, al padre, le llenó de un dolor profundo y verdadero. Decía &#8220;¡es un alma, es un alma!&#8221;. Olvidó por completo que era la persona que tanto nos había hecho sufrir. Estuvo un buen rato apenadísimo, muy metido en Dios, acongojado&#8230; Para él, ese hombre no era un enemigo, sino un alma que se apartaba de la verdad y de la fe.</p>
<p>-Las críticas, las incomprensiones, las calumnias&#8230; han sido casi una constante en la vida del Fundador. Dígame, usted que ha vivido tantos años cerca de él, ¿cómo reaccionaba?, ¿le abatían esas cosas o las ignoraba?</p>
<p>-Ni lo uno, ni lo otro. Le dolían mucho, porque eran una falta de caridad y de verdad y una ofensa a Dios. Esto le daba una pena tremenda. Pero en seguida reaccionaba con gran serenidad. Que le ofendiesen a él no le importaba. Recuerdo un día que nos dijo que, después de no sé qué calumnia fuerte, había dormido toda la noche de un tirón y que, en cambio, cuando descubría en una hija o en un hijo suyo cualquier falta de amor a Dios, eso le quitaba el sueño. Nadie se acostumbra a las calumnias ni al desamor. Pero nuestro padre, ya en los años cuarenta, al punto de la mañana se preguntaba &#8220;¿desde dónde nos insultarán hoy?&#8221;. También por esos años, a raíz de una injuria muy grave, acusándole de hereje, o de masón, o de algo durísimo para un sacerdote &#8220;cien por cien&#8221;, fue ante el Sagrario y, dirigiéndose al Señor, le dijo: &#8220;Si Tú no quieres mi honra, ¿yo para qué la quiero?&#8221;. El tenía, como buen español y buen aragonés, un alto sentido del honor. Pero se lo regaló a Dios. Se lo regaló como algo que estimaba en mucho.</p>
<p>-Existe la idea de que el Opus Dei le dice a la mujer que &#8220;a casa, con la pata quebrada&#8221;. ¿Qué pensaba el Fundador acerca de la promoción de la mujer?</p>
<p>-Yo fui una de las que vivieron en el primer Centro de mujeres de la Obra: un pequeño chalet, en la calle de Jorge Manrique, de Madrid. Recuerdo que, al poco tiempo de estar allí, vino un día el padre y nos hizo ver que, además del apostolado personal que cada una debía realizar con parientes, con colegas y con amigos, había una serie de labores que desplegaríamos en el mundo entero: nos habló de granjas-escuela para campesinas, de residencias universitarias, de clínicas, de bibliotecas, de centros de capacitación de la mujer en distintos ámbitos (hostelería, idiomas, secretariado&#8230;), actividades en el campo de la moda, etc. El padre nos animaba, &#8220;¡soñad y os quedaréis cortas!&#8221;. Monseñor Escrivá quería que la mujer tuviera verdadero cariño al hogar, y se aplicase a las tareas de sacar adelante una casa, con arte, con profesionalidad, con sentido común y con mucho amor. Pero nunca pensó en recluir a la mujer en casa. Nos veía, desde el primer momento, trabajando en todos los terrenos de la actividad humana: en la enseñanza, en la industria, en la sanidad, en el comercio, en la investigación en la moda, en el periodismo&#8230; También tenía mucho interés en que hiciésemos estudios de Teología. Veía que era muy necesario conocer a Dios para poder amarle más y tener una sólida formación doctrinal, para hacer una buena apología de la fe. Además, nos decía, &#8220;el error práctico acompaña siempre al error teórico&#8221;. Él quería que tuviésemos rectamente formada nuestra conciencia.</p>
<p>-Usted ha sido durante muchos años directora central, para las mujeres del Opus Dei, y ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en el gobierno de la Obra. Dígame, Encarnita, ¿cómo se gobierna en el Opus Dei?</p>
<p>-En el Opus Dei el gobierno es colegial. Así ha sido y así será siempre. El padre no se cansaba de insistir en que, a través de esa colegialidad, es como ayuda el Espíritu Santo a la hora de tomar decisiones de gobierno. El detestaba los &#8220;gobiernos dictatoriales&#8221; y nos precavía ante la tentación de &#8220;los directores propietarios&#8221;.</p>
<p>-¿Gobernaba también así el Fundador, &#8220;colegialmente&#8221;?, ¿o él gobernaba solo?</p>
<p>-El padre gobernaba tan colegialmente que, cuando teníamos una reunión de trabajo, solía recordarnos que daríamos cuenta a Dios, de modo personal, por aquella función de gobierno. Nos insistía en que cada una, cada uno, tenía que responsabilizarse del puesto concreto en que estaba. Usaba la expresión castiza &#8220;cada palo que aguante su vela&#8221;.</p>
<p>-¿Pero monseñor Escrivá les pedía consejo?</p>
<p>-Sí. Y cuando había que exponer una opinión, para sacar adelante una labor, el padre opinaba siempre el último. Era una forma de dejarnos esa libertad y de no coaccionamos moralmente. Si su criterio era contrario al que allí se había expuesto, nos explicaba los motivos de por qué tal cosa no era oportuna en ese momento y no encajaba en algún punto específico del espíritu de la Obra. El padre, como Fundador, tenía criterios muy claros de lo que en el Opus Dei había que hacer, pero escuchaba con enorme atención y respeto a cada persona. A veces, con aquellos datos que recogía, modificaba una opinión suya inicial sobre algún asunto concreto. Y, como antes te he dicho, si tenía que rectificar, rectificaba. Es más, si en algo se había equivocado, pedía perdón y daba las gracias. Esto se lo he visto hacer muchas veces.</p>
<p>-¿Cómo es la estructura del gobierno en la Obra?</p>
<p>-El gobierno de toda la Prelatura corresponde al prelado ordinario, a quien ayudan sus vicarios y consejos. El Consejo femenino se llama Asesoría Central. Luego, en cada país, hay un gobierno regional semejante.</p>
<p>-El Fundador del Opus Dei ¿tenía secretaria particular? Ese cargo no lo ha mencionado&#8230;</p>
<p>-Es que no lo ha habido nunca. Jamás el padre ha tenido una secretaria particular.</p>
<p>-Pues yo he leído unas declaraciones de cierta persona que asegura que fue la secretaria particular de Escrivá de Balaguer.</p>
<p>-Debe tratarse de una equivocación, porque monseñor Escrivá jamás tuvo secretaria. Secretario, sí, don Javier Echevarría, por ejemplo. Pero ninguna mujer ha desempeñado nunca ese cargo.</p>
<p>-Usted, en ese nivel, en esa cúspide del gobierno del Opus Dei, ¿tenía confidencias y secretos del Fundador, que no supieran los demás?</p>
<p>-Ya he dicho que el gobierno es colegial y, por tanto, compartido. Pero, además, el padre detestaba los secretos. Si alguien quería contarle algo &#8220;en secreto&#8221;, decía que no, que no admitía más secreto que el de la confesión. El padre tenía discreción, sentido de la oportunidad, sabía discernir cuando había que contar una cosa&#8230; Es lo mismo que sucede en cualquier familia normal.</p>
<p>-Se suele acusar a los miembros del Opus Dei de ser en exceso filialistas o paternalistas, de haber mitificado la figura del Fundador, dejándose llevar por cierto fanatismo humano, dado el carisma y la personalidad que tenía. ¿ Qué dice usted a eso?</p>
<p>-Yo creo que en todas las instituciones, los miembros han tenido un gran cariño y un gran respeto a su Fundador. Pero eso no tiene nada que ver con el fanatismo. A ese cariño y a ese respeto le podemos añadir una buena dosis de admiración, porque palpábamos de cerca su santidad personal. Pero él nos dijo muchísimas veces que no era modelo de nada, que era un &#8220;pecador que ama a Jesucristo&#8221;, y que era al Señor a quien teníamos que imitar. Durante mucho tiempo, ni siquiera nos dejaba tomar nota, en tertulias o en meditaciones, de lo que decía. Quería que las ideas se nos grabaran en el corazón. No le gustaba, en modo alguno, dedicar libros o fotografías&#8230; Me acuerdo que, en una ocasión, yo había conseguido una foto suya y la llevaba en mi agenda de bolsillo. El padre la vio, la tomó y escribió detrás: &#8220;majadero&#8221;. No hablaba de boquilla, cuando decía &#8220;lo mío es desaparecer&#8230; y que sólo Jesús se luzca&#8221;.</p>
<p>-Entonces, ¿por qué, en los últimos años de su vida, se dedicó a viajar por Europa y América impartiendo unas catequesis multitudinarias, que además se filmaban?</p>
<p>-La vida del padre iba llegando a su fin. Don Alvaro del Portillo y algunas otras personas del Consejo General le hicieron ver que era conveniente que llegase a hablar a tantos hijos suyos que le estaban esperando, la inmensa mayoría de ellos sin conocerle, en el mundo entero. Por otra parte, era bueno grabar y filmar aquellas tertulias de catequesis, un auténtico tesoro que ha hecho enorme bien a cientos de miles de personas. Si no lo hubiéramos hecho así, los que vinieran detrás podrían pensar que o éramos tontos o no habíamos sabido querer y estimar al padre. Esto fue lo que le hizo cambiar de opinión, pensando que era un deber suyo de Fundador y una ayuda para el desarrollo de la Obra dejarse retratar, o que le filmasen. Pero sentía una especial repugnancia a hacerlo. Incluso hay alguna película de una tertulia en la que de modo expreso dice que aquello le molesta&#8230;</p>
<p>-Encarnita, ¿usted ha visto llorar al padre?</p>
<p>-Sí. Tenía un gran corazón, sabia querer y&#8230; sabia sufrir. Recuerdo que, en 1943, pocos días antes de Navidad, vino a vernos a la residencia de la Moncloa. Nosotras le contamos con toda confianza los problemas que teníamos de exceso de trabajo, dificultades económicas y de despensa, falta de servicio y de utillaje, inexperiencia, complicaciones porque había obras de construcción en ese centro&#8230; El padre nos escuchaba silencioso y sereno, aunque apenado. Pero cuando le dijimos que descuidábamos la oración, o la hacíamos &#8220;entremedias&#8221;, sin necesidad, sin damos cuenta de que hablábamos con Dios, se sujetó la cabeza con las dos manos y rompió a llorar en sollozos, con auténtico dolor. No lo olvidaré nunca. Al día siguiente volvió y me llamó aparte para decirme que había llorado porque no hacíamos oración y &#8220;para una hija de Dios en el Opus Dei, el trabajo más importante, ante el que hay que posponer todo lo demás es éste: la oración&#8221;. Esas lágrimas fueron para mí la predicación más elocuente que he recibido del padre. Nunca he olvidado aquella impresión.</p>
<p>-En sus más de cincuenta años de vocación, habrá hablado usted del Opus Dei a gente muy diversa. ¿ También a personas de la jerarquía eclesiástica?</p>
<p>-Sí. He hablado del Opus Dei a los obispos Leopoldo Eijo y Garay, Casimiro Morcillo, José López Ortiz, Delicado Baeza, Hervás&#8230;; a los cardenales Tedeschini, Tardini, Antoniotti, Samorei, Larraona&#8230; Y a muchos más, que ahora mismo no recuerdo. Unas veces me lo encomendaba el Fundador. Otras, yo misma pensaba que era oportuno contarles la labor apostólica que íbamos a hacer o que estábamos haciendo. Ya en el primer viaje que hice, siendo del Opus Dei, el padre me aconsejó que siempre que llegara a una ciudad, al vislumbrar las torres de la catedral, encomendase de modo especial al obispo de aquella diócesis, para que el Señor le diera acierto en su misión de llevar hacia Dios a la grey que le había confiado.</p>
<p>-¿Y ha tenido usted ocasión de explicar también el Opus Dei a algún Papa?</p>
<p>-Tuve una audiencia privada, muy entrañable, con Pío XII. Creo que fue en 1954. Me acompañó Carmen Escrivá, la hermana del Fundador. Estuvimos bastante rato. Nos acogió con gran cariño. Me impresionó mucho cuando el Santo Padre nos dijo que tenía en su mesilla, o en la mesa de su despacho, un ejemplar de Camino que once años antes le había regalado don Alvaro del Portillo. Incluso, añadió que no se acostaba ninguna noche sin antes leer algún pensamiento de ese libro. Nos alentó y nos transmitió su esperanza en la inmensa labor apostólica que íbamos a realizar, en Italia y en el mundo entero. Pío XII había concedido la aprobación definitiva del Opus Dei, con fecha de 16 de junio de 1950.</p>
<p>-Si, pero aún debían pasar más de treinta años hasta que Juan Pablo II lo erigiese en Prelatura&#8230;</p>
<p>-En honor a la verdad, hay que decir que fue Pablo VI quien animó a monseñor Del Portillo, ya como presidente general, para que adelantase los trámites de la forma jurídica definitiva del Opus Dei. Pero don Alvaro prefirió esperar. Pablo VI tenía una comprensión y un cariño enorme hacia la Obra. Él dijo que Josemaría Escrivá de Balaguer era, en la historia de la Iglesia, uno de los hombres que había tenido más carisma y que había correspondido con más fidelidad. El Opus Dei ha recibido siempre el estimulo de los Papas y de los Ordinarios de cada lugar. Juan XXIII cedió a la Obra unos terrenos en el barrio obrero romano del Tiburtino, para que se construyesen edificios que albergasen una labor social profunda e intensa. Tuvo con nosotros esa confianza&#8230; Y, si pasamos ya a la fecha de la muerte de Josemaría Escrivá, asombra la cantidad de miembros de la jerarquía eclesiástica: 69 cardenales, 241 arzobispos, 987 obispos, que enviaron cartas personales testimoniando su cariño a la Obra y su convicción de que el Fundador había llevado una vida de santidad. Eso está en el origen del proceso de beatificación, que ahora culmina. Y no era en tiempos de Juan Pablo II, sino de Pablo VI.</p>
<p>-Usted fue la primera mujer que testificó ante el tribunal del proceso que se instruía en Madrid. ¿Ha sido, como algunos dicen, un proceso &#8220;facilón&#8221;?</p>
<p>-Cuando oigo decir eso, pienso: ¿esa persona estará hablando del mismo proceso al que he acudido yo? Fue un juicio, más que riguroso, exhaustivo: por las preguntas, por la profundidad, por las personas llamadas a declarar, por los miembros del tribunal&#8230; Yo comparecí durante 16 días, varias horas en cada jornada. Fue una declaración muy larga, muy intensa, muy minuciosa, con preguntas y repreguntas. Si no recuerdo mal, eran bastante más de 200 cuestiones. Y eso, lógicamente, supone un gran esfuerzo de concentración, de memoria, de rigor, de entereza&#8230; ¡De conciencia! No bastaba decir que era humilde, que rezaba mucho, que vivía la mortificación corporal y de los sentidos&#8230; Había que descender a detalles concretos. Además, se juraba antes de empezar cada sesión y al terminarla, después de haberte leído lo que habías declarado. Para mí, era un gustosísimo deber el dar a conocer, con la mayor objetividad posible, todo cuanto había escuchado, visto y vivido cerca del Fundador. Humanamente, me quedé agotada. Pero di muchas gracias a Dios, por comprobar con qué rigor, con qué exigencia, con qué fiabilidad actúa la Iglesia, para recoger todos los datos precisos antes de juzgar. Yo me fío de mi madre, la Iglesia, con toda mi alma, pero esa comprobación, tan excepcional, es algo muy reconfortante.</p>
<p>-Encarnita, mirando hacia atrás, cincuenta y un años de entrega en el Opus Dei, sinceramente, ¿ha valido la pena?</p>
<p>-Plenamente. O, como se dice ahora, &#8220;¡a tope!&#8221;. Quizá lo único que cabe lamentar es tener sólo una vida para dársela a Dios. Pero esto tiene un buen remedio: exprimirse como un limón, para sacarle mucho jugo al poco tiempo que me queda ya, y pedir que vengan muchas otras vocaciones fieles.</p>
<p>Época, 2-III-92, Madrid, España,</p>
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